domingo, 11 de octubre de 2026

 

 

¿Y ahora qué?

 

Ya estamos de lleno en campaña electoral, aunque le llamen precampaña. La oposición del color que sea siempre esta en precampaña. Ahora que ya están convocadas las elecciones para el 29 de noviembre. Estamos oyendo y leyendo de todo. Me temo que aun oiremos y veremos muchas cosas y no muy bonitas. Quizás al PPVOX no les interesa mucho gobernar todavía porque su jefe Trump los va a meter en una crisis económica importante, con sus vaivenes de guerra y concesiones a su amigo Putin, supuesto enemigo de Europa, al que había que arruinarlo por la invasión a Ucrania, el país que estaba vetado por todos. Ahora que se ve con el agua al cuello sin opción B para obtener petróleo por el lio de Ormuz, permite que Putin vuelva a facturar petróleo y así poder tener liquidez para rearmarse. Evidentemente como Ucrania se opone a ello ahora el malo es Zelenski como lo es Sánchez por oponerse a respaldarlo en una guerra sin sentido y donde se ha visto que por mucha amenaza de ese señor es incapaz de solucionar nada. Pero ahogar a Cuba eso si lo hace, aunque no invada a nadie y no sea muy democrática como Arabia Saudi o Venezuela que iba a liberar y sigue con el mismo gobierno. Evidentemente solo iba a por el petróleo.

 

Así es el jefe de esta gente que quiere gobernarnos a partir del 29N. Sin criterio propio y decidiendo según se levante.

 

Ahora nos toca a nosotros decidir que queremos. Según todos los sondeos que ya sabemos como se hacen y como sale después tendremos mayoría absoluta de la derecha junto con la extrema derecha. Sabemos que los partidos de izquierda, como siempre que tenemos elecciones, no llegaran a ningún acuerdo para unirse empezando por Podemos que aun estoy esperando que hagan autocritica de su desastre después de la esperanza depositada en ellos allá por el 15M de no se que año ya. Estoy esperando autocritica de la izquierda de porque han sido capaces de desconectar del mundo obrero y hacer que estos se dejen engañar y voten a la extrema derecha.

 

Hay una reflexión de Jose Carlos Ruiz (Filósofo) en su libro “El arte de pensar” que responde a la mitad de lo que está pasando:

 

“De un modo sutil, y si me apuran casi elegante, el sistema liberal de mercado, el capitalismo, ha logrado el crimen perfecto. Lo admirable de este crimen es que no va a ser portada de noticieros, ni se celebrará funeral por la víctima, entre otras cosas porque nadie sospechara que está muerta. La falta de sospecha se justifica porque el sistema ha sabido ocultar al peor enemigo que tenía enfrente: el Pensamiento Crítico. Para hacerlo ha lanzado cortinas de humo desviando la atención hacia otros adversarios y problemas (el cambio climático, los antisistema, el posthumanismo, el terrorismo fundamentalista, la crisis económica, la robotización de lo cotidiano…) mientras se encargaba de dejarlo moribundo y reemplazarlo por una copia manejada a su antojo.

 

Evidentemente falta la segunda parte, porque estando en el gobierno no han puesto soluciones a esta perdida de pensamiento critico en las escuelas ni en las universidades. Quizás a todos los partidos les interese que este pensamiento desaparezca así somos más manipulables. De esto hablaba ya en los años treinta del siglo pasado la filosofa y activista francesa en “Apuntes sobre la supresión general de los partidos políticos” :

 

“Es verdad que los partidos políticos dicen que educan a quienes se han acercado a ellos: simpatizantes, jóvenes, nuevos afiliados. Esas palabras son un engaño. Se trata de una domesticación que prepara el dominio mucho más riguroso que ejercerá el partido sobre el pensamiento de sus miembros (…) Casi por todas parte, e incluso a veces por problemas puramente técnicos la operación de tomar partido, de tomar posición a favor o en contra, ha sustituido a la obligación de pensar.”

 

Sí, entre todos se ha dirigido a la más de la mitad de los votantes a optar por quienes van a fastidiarles la vida ¿debe un obrero votar a quien le va a reducir su salario, a quien le va a buscar las cosquillas cuando este enfermo y no pueda pagarse un seguro médico, ni una intervención quirúrgica para salvar su vida? ¿Debe un jubilado votar a quienes ya están pregonando que el sistema de pensiones se debe desmontar y congelar de por vida a los que cobran ahora? ¿Debe una mujer votar a quien niega la violencia sobre ellas y pretende pasarlas a un segundo plano como hicieron sus antepasados? Son preguntas que cada cual responderá a su manera y dirá que los otros son unos corruptos. Si hay casos de corrupción en el PSOE (más mediatizados por la prensa adepta a la derecha, mayoría en este país tanto en papel como en audio visual), en el PP (más escondidos por esos mismos medios que les gusta regodearse con el contrario), en CIU que ya ha sido juzgado y no se con que veredicto, si lo ha habido.

 

Quizás la solución a todo esto sea tener listas abiertas y votar a gente de todas las tendencias que quieran trabajar por un país más justo para todos los que en él vivimos.

Pero esto es una utopía que se fue enquistando con el tiempo ahora reina el “quítate de ahí que ese es mi sitio”. El otro día Eduardo Mendoza dijo en una entrevista en Plano General en TVE2 “Es el momento de hacer una nueva transición y no en el sentido que se pretende hacer ahora, sino en la empezada después del franquismo” Esto requeriría una regeneración de todos los partidos que se dicen democráticos. Aquí esta el problema que con los que están al mando en estos momentos poca probabilidad en tan poco tiempo le veo.

 

Cada cual votará a lo que le dicten sus convicciones o lo que le diga la televisión que vea ¿Pensarán en los perjuicios que conllevará su voto? Espero que sí.

Pensemos en el bienestar general y no votemos en algo que nos arruinará la vida. Quizás el ejemplo Trump no es el mejor a seguir.  Quizás la derecha no quiera gobernar porque sabe lo que les va a venir encima con las jugarretas de su jefe yankee. Pero en todo caso no culpemos a los migrantes de nuestros males, quizás los especuladores nos dejen acampar en los alrededores de las ciudades, seguramente haya que recurrir a las chabolas de antaño para protegerse del frio (poco) y la lluvia. Cuando los dueños de resorts de lujo quieran que la costa mediterránea sea para los que puedan pagárselo nuestros hijos y nietos serán los servidores de estos señoros a cambio de un plato de lentejas con algo de verdura. Sí los que os echan de vuestras ciudades no son los migrantes son los ricos que quieren enriquecerse más a vuestra costa.

 

Siempre tengo esperanza en el ser humano espero que no me defrauden. Quizás sea mucho pedir. “La esperanza es lo último que se pierde”