viernes, 3 de marzo de 2023

 



UCRANIA AÑO 1

 

Hoy, después de que todas las televisiones y radios hayan emitido sus shows sobre el primer año de la guerra entre Rusia y Ucrania. Me pregunto cuanta verdad nos han contado durante 365 días.

Empezó la guerra en Ucrania después de que los EEUU estuviesen diciendo durante prácticamente un mes que los rusos estaban desplegando tropas y blindados al oeste de Ucrania. No deja de ser curioso que sean los norteamericanos los que les digan a los europeos lo que está pasando en sus puertas. Sigue pareciéndome curioso que la preparación de una guerra no haga temblar las bolsas mundiales. Esto ya sabemos porque es.

Un año después de iniciarse esta contienda nadie habla de dialogo, de hecho no se ha hablado para nada ni, lo que es peor, tiene visos de que se hable en los próximos meses. Solamente se ha hablado en estos doce meses de enviar armas y carros de combates que se deben sacar del trastero, los europeos, y ponerlos en condiciones. Pero eso sí, se tardarán varios meses en enviarlos lo cual confirma que la guerra seguirá algunos meses más (de momento), aunque pueden ser años.

Durante este año bélico nos aumentaron los combustibles, a pesar que el Barril de Brent bajaba su precio. Pidieron sanciones económicas para Rusia sobre todo que la UE deje de comprarle gas. Evidentemente, para ello se ofrecieron los norteamericanos a suministrárnoslo más caro y proveniente de un país que ellos tienen vetado, Venezuela. Nos subieron, el precio de la luz sin miramientos “es que vamos a pasar un invierno de carencia nos faltara el gas”, cosa que nunca ocurrió. Esto propicio que las compañías energéticas tuviesen los mayores beneficios de la historia. Estas compañías una vez que nos han ahogado con sus precios nos bombardean con llamadas telefónicas prometiéndonos que tienen ofertas que nos harán tener la luz casi gratis. Lo que viene a ser pirómano y bombero a la vez, aunque dudo que estas supuestas buenas acciones nos ahorren algo en la factura de la luz. Una vez más el neoliberalismo salvaje pisotea a los ciudadanos con el beneplácito de todas las instituciones a las que les cuesta hacer leyes que protejan a los trabajadores de los abusos de estos despiadados. Los abusos siguieron, aumentándonos los alimentos con la excusa de que el transporte por causa de lo anterior se ha disparado. Sin embargo, cuando los combustibles bajaron los alimentos no lo hicieron al contrario siguen subiendo. Los agricultores siguen cobrando una miseria por sus productos, aunque a ellos también les afecte la subida de los carburantes. Como siempre los intermediarios son los que se forran en todos estos procesos. Me gustaría que alguien me respondiese a una cuestión. Las multinacionales que tenían mercado en Rusia supuestamente han dejado de venderles por lo menos desde sus centros logísticos occidentales, pero… y los que tienen fábricas y centros logísticos en China o la India ¿Les venden desde allí con sus artimañas de siempre? Porque conociendo a los capitalistas no creo que se permitan perder cuotas de mercado de un país tan inmenso.

En enero se hablaba que Putin iba a realizar un ataque bestial coincidiendo con el primer aniversario de la guerra… ni ha sido ni se le espera. Nos bombardean en los noticiarios sobre discursos de Putin en los que amenaza con una guerra nuclear y … ¡Oh sorpresa!... ninguna bolsa mundial tirita. Evidentemente la industria armamentística se está forrando ya que la OTAN (USA) están presionando para que toda la UE invierta mucho más en armas y como Europa es una sucursal de los yanquis agachamos el cogote y a comprar material bélico.

Y así estamos viéndolas venir, tragando con todo, bueno con todo no, que aquí en Valencia se están haciendo manifestaciones contra la gestión por parte de un señor de Singapur, del equipo de futbol de la ciudad …  “¡Faltaría más ¡A mí que me roben y me mientan todo lo que haga falta, pero a mi equipo ni lo toquen.” … Y mientras nos han hecho olvidar que sigue habiendo guerra en Siria, en Yemen, en África, de la perdida de todos los derechos de las mujeres afganas y las del golfo pérsico, de los inmigrantes muertos en el Mediterráneo, de los recortes y privatizaciones en sanidad y educación, de alargarnos cada vez más la vida laboral y perder nuestro derecho a la jubilación.

Un año de guerra y su prolongación durante lo que haga falta para que como en toda crisis provocada por el hombre o la naturaleza, el neoliberalismo salvaje meta sus garras saque sus beneficios y nos recorte derechos. Los pobres no tenemos derechos, solo el de protestar pues hagámoslo que vean que no nos tragamos sus mentiras, aunque nos tomen por imbéciles. Desgraciadamente a muchos millones si los han aborregado.

¿Qué hace falta para que la gente piense?  Que piense sin violencia, porque ellos tienen las armas, nosotros solo la palabra. Hace falta educación y eso es lo que se está perdiendo y nadie quiere hacer, una escuela basada en el pensamiento.


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