¿QUÉ NOS ESTÁ PASANDO?
Todo esto no son más que las consecuencias de una clase política que yo llamaría dialofobica (ya sé que no existe tal palabra, pero me ha gustado), si esa clase política que odia el dialogo y que se define en: “¡O conmigo, o contra mí!”. Gran parte de nuestros políticos son intolerantes. A los partidos políticos les importa un bledo los ciudadanos, sino fuese así no se entendería que una reforma pactada entre sindicatos y patronal, personas que les pusieron a ellos en sus puestos, les pongan tantas trabas para que sea validada ¿Acaso estos señores/as están por encima de los ciudadanos que pagamos sus millonarios sueldos? Si no representan ni a patronal ni a trabajadores ¿A quién representan?
Una vez más estos/as señores/as nos demuestran con sus actos que lo que menos les importa somos los españoles y el progreso de España. Su único interés es que un gobierno elegido democráticamente por todos nosotros no llegue a poner en práctica leyes que beneficien a todos nosotros ya que eso les impedirá subir al poder. No se alegran porque España se industrialice, siguen en su idea de la España chiringuito de Europa. Lo hacen blandiendo sus banderas de patriotas e intentando humillar a nuestro país frente a la Comisión europea, aunque esta una y otra vez les responda que no hay nada ilegal, ni oscuro en la recepción de los fondos europeos postcovid ni del reparto de estos entre las comunidades autónomas.
Una vez más apreciamos la falta de ética de los partidos más a la derecha del panorama español, aunque todos sabemos que solo es uno, aunque tenga dos nombres “PPVOX”. Un partido basado e instalado en la mentira y la calumnia. Carlos París en su último libro La época de la mentira nos dice: “El mentiroso no es un ignorante, sino un sapiente y, por ello, llega a ser alabado (…) Pero utiliza su saber para guardárselo e introducir a otro u otros a falso conocimiento o a error”. En el caso de estos políticos derechistas no es así, ya que ellos de sapientes tienen muy poco o nada, ellos son solo los títeres portavoces de la mentira que otros les escriben. Las mentiras que ni ellos son capaces de analizar. Solamente las escupen como meros autómatas de las grandes corporaciones. Toda esta mentira apoyada por la caverna mediática española, que tienen a su servicio, difundiendo falsas noticias diariamente y el PPVOX difundiendo a cada momento estas falsas nuevas por las redes sociales donde el ciudadano analiza todavía menos lo que les llega y solamente se limita a asentir y difundir. De esta manera han conseguido aborregar a más de la mitad de nuestra sociedad y lo que es más inquietante han sabido conectar con la clase trabajadora mejor que la izquierda. Después de robar el pensamiento, nos quieren sumisos mediante el miedo. Después de la pandemia nos amenazan con una guerra en Europa y tragamos con todo sin levantar la mirada del suelo.
Sí españoles tenemos un grave problema, aunque alguno de vosotros no lo quiera ver. Cada día que pasa esto tiene peor pinta y como muestra me remito a los hechos ocurridos en Lorca ¿Creéis que cuatro energúmenos, que no son los ganaderos, están por encima de la democracia? ¿A vosotros os gustaría que os pusiesen una granja porcina en la acera de enfrente de vuestra casa? ¿A vosotros os gusta beber agua contaminada por los desechos de estas granjas? Pues eso es lo se debatía en este pleno de Lorca, nadie ponía en peligro la ganadería de la zona. Solamente se trataba de que la ampliación de la ganadería porcina si fuese necesario respetase a los ciudadanos y no ponga en peligro su salud. Pero una vez más triunfó la mentira del PPVOX y la manipulación de sus medios afines.
Por si no tuviésemos suficiente, también tenemos esos partidos que se dicen de izquierda y con sus actos demuestran todo lo contrario. La primera pregunta obligatoria seria ¿Puede ser un partido nacionalista e independentista de izquierda? En un mundo en el que exigimos libre circulación ¿Podemos volver al mundo feudal? ¿Se puede ser de izquierda repudiando a los que no son de tu país o región? Mi humilde opinión es que no, porque ser de izquierda es querer un mundo sin fronteras, es desear la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos no discriminarlos por cuestiones de idioma dentro del territorio español. Ser de izquierda es saber pensar, saber desarrollar el pensamiento crítico. Ser de izquierda no es adoctrinar en los colegios, es fomentar el conocimiento desarrollar en los alumnos la buena costumbre de pensar. Ser de izquierda no es votar en contra de una ley que da un primer paso en las mejoras laborales de los trabajadores. Ser de izquierda no es adueñarse de un sillón presidencial pactando con la derecha corrupta, aunque esta sea “regionalista o nacionalista” cosa que todos sabemos que es mentira. Ser de izquierda no es pactar un gobierno con esa derecha y dejar en sus manos las principales consejerías, las económicas, esas con las que ellos, cuando presidian la Generalitat, utilizaron para recortar presupuestos y derechos ciudadanos, igual que hacia el gobierno central del PP, y todo esto escondido tras la cortina de humo del independentismo y los paripés del 1 de octubre. Y todo esto con el beneplácito de este supuesto partido de izquierda llamado ERC (Esquerra Republicana Catalana).
Sí señores de ERC y Bildu ustedes no son partidos de izquierda, puesto que les importan un pepino los trabajadores. Si su problema era con el gobierno absténganse, pero no pongan en peligro nuestros puestos de trabajo y el futuro de los jóvenes de nuestro país ¿Cuáles son sus objetivos políticos? Y no me respondan la independencia, porque sabéis igual que nosotros que vuestros empresarios burgueses que son los que os manipulan no están por la labor ya que saben las consecuencias para sus negocios. Para vuestro objetivo es que España sea gobernada por PPVOX, para que hagan leyes en contra de vuestros intereses y azucéis a los “independentistas” a salir a la calle a quemar contenedores y saquear tiendas llamándolo revolución del independentismo. Señores/as al progreso se llega por las vías del dialogo y el cambio paso a paso, el radicalismo no aporta nada bueno, la historia nos lo demuestra.

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