La estupidez humana
Hace unos meses me decidí a leer
algunos libros sobre la estupidez humana o como prefiere llamarla Jose Antonio
Marina “La inteligencia fracasada”. Es verdad que Erasmo de Rotterdam ya
escribió un tratado sobre esto en 1511 “Elogio de la estupidez”, no he leído el
libro todavía y no puedo comparar si hemos evolucionado algo en estupidez o
estamos al mismo nivel que en el siglo XVI. Porque lo que me interesa es la
estupidez del siglo XXI o mas bien de los años veinte de este siglo.
No voy a
hacer una tesis de la estupidez en nuestro siglo XXI solo voy a comentar
algunas frases de los libros leídos y dar mi humilde opinión sobre ello.
Convendréis
conmigo que como nos dice J.A. Marina:
“Si existe una teoría científica de la inteligencia
debería haber otra igualmente científica de la estupidez.”
Pero quizás no interese saber nada o más bien se sabe mucho
y por eso se es capaz de idiotizar al nivel que se está idiotizando a la
sociedad. Es evidente que erradicar la estupidez haría que la sociedad cambiase
y que todos los poderosos (mandamases) actuales perderían sus privilegios.
Nuevamente comparto con Marina que:
” Si la inteligencia es nuestra salvación, la estupidez
es nuestra gran amenaza. Por eso debe ser investigada, como el sida”, y yo
añadiría que esta lacra es la pandemia más nociva contra la humanidad
Pero definamos
lo que entendemos por inteligencia y por estupidez. La estupidez según André
Comte-Sponville como:” Falta de inteligencia: consiste en pensar como un
animal o, mejor, como se supone que piensas las bestias, o sea mal o demasiado
poco. Es una noción por naturaleza relativa. Tanto la estupidez como la
inteligencia solo se expresan por comparación o por grados. Esto concede una
oportunidad a los imbéciles (siempre hay algo más bestia que ellos) y a los
genios (siempre queda en ellos algo de estupidez que superar). “Fui un
estúpido”, se dice frecuentemente. Esto supone no que no se sea, sino que es
menos”. ”. Carlo M. Cipolla en su tercera ley fundamental de la
estupidez define que:” Una persona estúpida causa un daño a otra persona o
grupos de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso
obteniendo un prejuicio”
En cuanto a la definición de inteligencia J.A. Marina nos
dice:” Llamo inteligencia a la capacidad del sujeto para dirigir su
comportamiento, utilizando la información captada, aprendida, elaborada y
producida por uno”
Comte-Sponville la define como:” Es la capacidad, mayor o
menor para resolver un problema, o, dicho de otro modo, para comprender lo
complejo o lo nuevo”
De mis
lecturas también comparto la afirmación de Marcos Eguiguren Lahuerta, que nos
dice:
“En tan solo veinte años el siglo XXI ha dado suficientes
muestras de que no nos equivocamos demasiado si lo etiquetáramos ya como la era
de la estupidez”
Es paradójico que en la era de mas acceso a la formación y
la información encontramos cada día más seres humanos que se dejen llevar por
los acontecimientos, que salen a manifestarse por la defensa de su equipo
preferido de fútbol y se dejen robar, insultar y mentir diariamente.
Ya nos
adelantó Bertrand Russell a qué se deben las dificultades por las que atraviesa
el mundo “a que los ignorantes están completamente seguros y los
inteligentes llenos de dudas.”
Estamos en
la época en la que a pesar de la mejor formación de los jóvenes, en el mundo
occidental, se está poniendo en práctica, otra vez,(y lo peor es que está funcionando),aquella
máxima de Goebbels, el propagandista del nazismo: “Si repites una mentira
con frecuencia suficiente, acabará convirtiéndose en verdad”.Lo oímos a
diario en los discursos de nuestros políticos y en sus medios propagandísticos,
sobre todo los que están en la oposición o en la presidencia de ciertas
comunidades autónomas.
Estamos en el auge de la afirmación
de Groucho Marx sobre la política: “La política es el arte de buscar
problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los
remedios equivocados” o no aplicar ningún remedio.
En esto
tienen mucho que ver los votantes también, ya que a fuerza de mentirles se han
creído esas mentiras y ante la falta de criterio propio han aplicado los
remedios equivocados, votar por los que recortan sus derechos sociales y los
sumen en la miseria.
No es
descartable tampoco la influencia de las redes sociales y la televisión en el
aumento de idiotización de los ciudadanos porque como nos recuerda Marcos
Eguiguren: “La tiranía de las pantallas ha contribuido a la regresión imparable
de la mente humana que en cuanto a capacidad de concentración y de comprensión
de la complejidad se asemeja cada vez más peligrosamente a la de los peces”.
Estamos en tal época de estupidez
que hasta la historia nos quieren cambiar, porque como todos sabemos la verdad
histórica es siempre relativa ya que depende de quien la cuenta y qué intereses
defiende cuando lo hace.
Abraham Lincoln dijo: “Puedes
engañar a todo el mundo algún tiempo, puedes engañar a algunos todo el tiempo,
pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”. Sin embargo, sí se está
engañando a la mayoría de los ciudadanos todo el tiempo desde la gran ofensiva
del neoliberalismo de los 80 y el resultado lo tenemos en los gobernantes y
políticos de este siglo: Trump (USA), Bolsomaro (Brasil), Putin (Rusia),
Endogan (Turquía), Ortega (Nicaragua), Orban (Hungría), Morawescki (Polonia),
Johnson (Reino Unido) y tantos otros como los dueños del petróleo en el golfo
pérsico, aunque a estos nadie les vota se heredan el poder entre ellos. No
olvidemos tampoco a nuestros queridos políticos españoles, reconociendo que el
gobierno de coalición tampoco brilla en exceso, aunque no quiero imaginarme una
coalición PP/VOX en Moncloa. Con las Ayuso I de Madrid, Macarena la de
Salobreña, Abascal el reconquistador y todos sus palmeros.Sería interesante que
alguien entendido en el tema hiciese una tesis muy profunda de que narices está
pasando en nuestro país y en el mundo.
Todo esto se adviene porque como
nos dice Eguiguren: “Vivimos en la cultura del titular o el microvídeo
porque hemos perdido la capacidad, la paciencia y el interés de leer textos más
largos y complejos, de analizar argumentos y de buscar pros y contras a las
cosas”.
Estamos en la época del
populismo y la propaganda y como dijo el nazi Goebbels: “La propaganda funciona
mejor cuando aquellos que estén siendo manipulados estén convencidos de que
actúan de forma totalmente libre”, y todos esos que revindican la caña y la
tapa, la caza y los toros como libertad son de éstos que se creen libres en el
mundo.
Se están
creando cada vez más fanáticos de ideas sin fundamento, se ha eliminado el
razonamiento y surgió el ladrido (con perdón a los perros), se está instaurando
la dictadura de las emociones ante la inteligencia que es la que debe
anteponerse a ellas, porque como nos dice J. A. Marina: “Las emociones se
vuelven irracionales cuando se adueñan no solo del corazón, sino de la mente
humana”.
Todos los intentos modernos de
estabilizar el orden sociopolítico, nos dice Yuval Noah Harari, no han tenido
otra elección que basarse en uno de estos dos métodos científicos (yo diría más
bien que se han basado):
a)
Tomar una teoría científica y, en
oposición a las practicas científicas comunes, declarar que se trata de una
verdad final y absoluta. Este fue el método utilizado por los nazis (que
afirmaban que sus políticas raciales eran los corolarios de hechos biológicos)
y los comunistas (que afirmaban que Marx y Lenin habían conjeturado verdades
económicas absolutas que nunca podrían ser refutadas)
b)
Dejar fuera la ciencia y vivir según una
verdad absoluta no científica. Esta ha sido la estrategia del humanismo
liberal, que se basa en una creencia dogmática en el valor y los derechos
únicos de los seres humanos, una doctrina que tiene embarazosamente muy poco en
común con el estudio científico del homo sapiens.
No deja de ser chocante en estos
libros sobre la estupidez humana que se ensañan mucho, como es normal, con las
ideas nazis y las totalitarias de un supuesto comunismo que nunca existió. Y sin
embargo, en ningún momento he leído sobre la idiotez de supuestos partidos que “se
desviven” por los ciudadanos y que no dudan en tergiversar la historia y los
hechos cotidianos, que niegan la realidad no tienen programa de gobierno y
meten a los fascistas en sus gobiernos. Estos libros están más enfocados en decirnos
que lo más normal es cambiar nuestra manera de pensar si tenemos ideas más
progresistas. Esas son las que debemos cambiar antes.
Evidentemente la mejora de todo
esto pasa por una reforma del sistema educativo que forme a ciudadanos con
capacidad de pensamiento y lo que se ha creado es un sistema educativo
preparado para enseñar a producir y hasta en eso se ha fallado. Es necesario
tener un sistema escolar que premie el esfuerzo y el logro, y que se focalice
en enseñar, a razonar, a debatir, a analizar las cosas, a discriminar, a
aplicar el criterio independiente.
Lo que es
innegable es que en el siglo de la estupidez hemos sido capaces de demostrar
que, a pesar de todos nuestros innegables avances como humanidad, en muchas cosas
no estamos muy lejos de la Edad Media.
Todo esto me conllevó a escribir
algo parecido a un poema, para nuestros conciudadanos españoles, basado en
poemas de Gabriel Celaya.
Excelentísimo obrero
español
Yo, Juan Antonio
Luque, aspirante a poeta
Que pase lo que pase
siempre seré español
Abro mi pluma para
que mis malas costumbres
Nunca eviten que
alumbre
El letargo del invierno
Rebuscando cada
palabra
Cada línea, cada
verso
Que llegue a tu
pensamiento
Perdona mi arrogancia
Quizás no lo entienda
del todo
¡Quizás tu no
entiendas nada!
Ni despejar mis
incógnitas sepa
Nos estamos quedando
sin tiempo
Detrás de cada
consecuencia
Siempre existe un
motivo
El motivo ha sido tu
falta de pensamiento
La estupidez de
muchos que seguiste con los ojos cerrados
Sabemos como hemos
llegado hasta aquí
Necesitamos encontrar
alternativa
No quiero perder la
esperanza
Te escribo para ayudar
a parar la hemorragia
Lo que más teme el
silencio es el valor de la palabra
¡Me niego a que
nuestro, hermoso, país vuelva al pasado!
¡Me niego a que
España se sumerja de nuevo en las tinieblas!
Cuanto me duele solo
imaginarlo
Bibliografia:
La inteligencia fracasada, Jose
Antonio Marina
Estupidocracia, Marcos Eguiguren Huerta, Ed. Gedisa
2022
Breve tratado sobre la estupidez humana Ricardo Moreno Castillo, Forcola, 2018
Allegro ma non troppo, Carlo
M. Cipolla, namb 1988
Diccionario de filosofía, André
Comte-Sponville, Paidós Surcos 6, 2001
Sapiens de animales a dioses Yural
Noah Harari, Debate, 2016