miércoles, 24 de marzo de 2010

¿JUSTICIA ESPAÑOLA?

“Me se ponen los pelos como escarpias”. Es lo primero que me viene a la mente, cuando leo un par de artículos relacionados con un mismo tema: el juez Garzón. Trataré de explicarme.

Yo de justicia, ni de administración de justicia, no entiendo nada, (aunque llegado a este punto tengo que decir, que en los tiempos que corremos, no entiendo nada, de nada), pero sobretodo de la justicia española, o de como se ejerce la justicia, por parte de los encargados de administrarla. Día si y otro también, vemos en los medios de comunicación, unas sentencias dictadas por estos encargados, que al común de los mortales nos dejan, como mínimo con la boca abierta, y otras veces con una irritación mayúscula, al ver lo que en ellas dicen. Y es que, cuando nosotros pobres ignorantes, leemos lo que dicen y dictan, no podemos por menos de preguntarnos si estamos ante una realidad o estamos viendo el guión de una obra de teatro, que si no fuese por las repercusiones que para muchas personas tienen, hasta podríamos decir que resultan divertidas por estrambóticas. No quiero extenderme en comentar ninguna, porque en la mente de todos están mil y un ejemplos que nos han causado estos u otros sentimientos muy parecidos. Lo que si es cierto que todos estamos de acuerdo en que lo que hemos leído o escuchado, transgrede todas las leyes del sentido común, y que lleva a preguntarme: ¿Pero como puede ser que, una cosa tan clara para cualquiera de nosotros pobres “ignorantes”, no sea igual para estos señores que tanto saben, y que dedican toda su vida a estudiar los casos y las leyes que se pueden aplicar a cada uno de ellos, las apliquen tan mal? Y esto me lleva a otra pregunta: ¿No será que no actúan en estricta JUSTICIA, aquella que juraron respetar y defender, y aplican una “justicia” personal? Y aquí es cuando me surge la alarma con la que he empezado este comentario, porque me imagino que caigo en manos de uno de estos señores, que pueden decidir sobre el presente y el futuro de mi vida, y de verdad me quedo aterrorizado. No quiero hacer tremendismo; solo hacer falta saber lo que les ha pasado a otras personas, que a diario salen en los medios de comunicación.

Pero decía, que todo esto, era a consecuencia de un par de artículos, relacionados con el juez Garzón. Que no se si tienen o no razón, los unos o los otros, pero que es sospechoso, o por lo menos para mí lo es, lo que allí se puede leer:

“Aquellos que tanto se quejan de que España es invisible en el mundo los que sabemos lo difícil que es atraer a un auditorio no español a nuestros actos culturales, deberíamos estar agradecidos a este juez que utilizó su prestigio internacional para organizar unas mesas redondas en NYU con personajes de tal relevancia que a otras organizaciones españolas les bebiera resultado imposible convocar”.
Y más adelante concluye: “Habiendo asistido a alguna de aquella veladas, siento vergüenza al ver despreciado ese trabajo y mucho asombro cuando se cuestiona que, en el país de la filantropía, el juez buscara la manera más común de financiar un acto cultural: el patrocinio de un banquero. ¡Es la práctica común! Una manera, por otra parte, de ahorrarle dinero al Estado. No tenemos remedio”

En estos términos se expresa Elvira Lindo, sobre el tema.

En la página 9 de El País, podemos leer, en grandes titulares, o en letra más pequeña, frases como estas:
“Proceso expres para suspender a Garzón”
“El poder Judicial se salta los trámites habituales con el fin de acelerar el relevo del juez de la Audiencia Nacional, impulsado desde el Supremo por Luciano Varela”
“Margarita Robles impone su criterio para suspender a Garzón cuanto antes”
“Esta magistrada es amiga personal y compañera de Luciano Varela en la asociación Jueces para la Democracia, y enemiga furibunda de Garzón desde sus tiempos de secretaria de Estado de Interior con el ministro socialista Juan Alberto Belloch”
Dado que el informe pedido por el Poder Judicial al fiscal no es vinculante, las fuentes consultadas indicaron que, una vez recibido, Garzón será previsiblemente suspendido sin más trámite. Un grupo de vocales del Poder Judicial expresó a El País su sorpresa por una medida que ni entienden ni comparten y de la que tuvieron noticia por la prensa”

En otro lugar de la página, con el título “Objetivo, Baltasar”, José Antonio Hernández, escribe: “Garzón tiene pocos amigos en el Consejo, donde vaticinan malos augurios a su continuidad como juez de la Audiencia Nacional, ente el convencimiento de que el Tribunal Supremo terminará llevándole al banquillo por al menos alguna de las dos querellas que pesan sobre él. No resulta extraño, pues, que quieran desterrar a Garzón los vocales de Consejo propuestos por el PP-obsesionados con Garzón, a quien no le perdonan haberles aflorado los sucísimos trapos del caso Gürtel-.Pero si rechina en fuentes progresistas del Consejo, que a ese empeño del PP, se hayan sumado vocales como Lastra y, “”con especial beligerancia y proselitismo””, Robles”.

No se quien tiene, o puede tener la razón sobre un tema tan delicado, y diría más, si no fuese por lo que es, que ni me importa. Pero si me importa, tanto en cuanto, que como decía más arriba, pudiera ser que un día me encontrara con estos jueces, que a mi modo de ver, por lo que se lee, actúan por rencores, recelos, venganzas, cuestiones políticas, dejándose llevar por sus más primitivos instintos, cuando en verdad ninguna de estas cosas deberían influir en sus decisiones, y que mi vida dependiera de ellas, que como escuchaba el otro día en una conferencia que dio un escritor y comentarista muy conocido en España, que decía, ante una pregunta que se le hacia desde el patio de butacas: “Hombre, ya lo creo que puede influir en tu vida, pues pueden hundirte para siempre”.

No se si el Juez Garzón es o no culpable de algún delito, y si es culpable, yo pediría la máxima pena para él, dado que delinquió con todo el conocimiento de lo que estaba haciendo, pero también pediría, que fuese juzgado por otras personas, por otros jueces más imparciales, porque de lo contrario, tanto si se le condena como si se le libera de sus cargos, se habrá hecho en ausencia de la JUSTICIA, con mayúsculas, y tendremos un nuevo caso, una nueva noticia, que desgraciadamente pasará muy rápidamente, y que cuando la leamos, la escuchemos, la veamos no tendremos otro remedio que decirnos: “Pero en manos de quien estamos” “En que país vivimos” “Que sociedad es esta”.

Rememorando a Cicerón, podríamos decir con él:

“¿Hasta cuando, esta gente, abusara de nuestra paciencia?”
“¿Hasta cuando esta actitud de privilegio seguirá riéndose de nosotros?”
“¿Cuándo acabarán estos desatinos en uno de los pilares del Estado y de la Democracia?”

Y me hago la penúltima pregunta:

¿Habrá un día en que la mayoría silenciosa digamos lo que tenemos que decir para corregir todos estos desvaríos?

Francisco

1 comentario:

Unknown dijo...

Buenos días señor, otra vez escribo sólo y exclusivamente porque me gusta escribir.., lo que no se es lo que pasa por su cabeza cuando ve mis escritos y si lo sigo haciendo es porque pienso que tiene muy fácil arregro.
Su artículo: valiente y realista.
Yo opino que los revestimos de una aureola de sabiduría, rectitud y honradez,y nada de esto va incluido con la toga.
Por ello, considero que lo indispensable es que en cada caso tengan claro lo que la Ley establece y lo apliquen con absoluta imparcialidad.
Para el que no cumpla esto deberían existir resortes contundentes para con rapidez, poder retirarles del caso y con serenidad incluso del juzgado.
Otra cosa imprescindible es que deberían ser independientes del Estado y como "sueño" apolíticos, por lo menos ser capaces de dejar su insignia política fuera del juzgado.
Luego, por encima de la Justicia está la magnanimidad, considero que deben de tener poder para aplicarla en casos excepcionales, siempre es mejor pasarse de magnánimo que de justo, entendiendo, por justo la aplicación estricta de la Ley sin humanidad.
¿Dónde y cómo se encuentran estos Mirlos Blancos? jg.