domingo, 21 de febrero de 2010

HABLANDO DE LA CRISIS

HABLANDO DE LA CRISIS

Celebrábamos el cumpleaños de un amigo, y nos habíamos reunido seis parejas para acompañarlo y felicitarle. Cenamos, y después de los postres y el café, nos pusimos a charrar de todo un poco, y entre bromas y veras, salió, como no podía ser de otra manera en estos momentos, el tema de la crisis, con sus consecuencias y motivos. En un momento determinado, uno de los amigos sacó a relucir un incidente que le había ocurrido hacía escasos días, y que fue motivo de una larga reflexión compartida entre todos. Nos contó lo ocurrido.

Su mujer le había dicho una tarde: “Vamos a salir a mirar alguna tienda, porque quiero comprarme unos zapatos”. Dicho y hecho. Miraron varios escaparates, y por fin entraron en un establecimiento. Pasados varios minutos, mi amigo se dirigió a su mujer que se estaba probando un modelo, y le dijo: “Vamos Violeta, deja todo y vámonos”. Ella extrañada, le pregunto el porque, y nuestro amigo le dijo: “Fíjate y verás”, y dirigiéndose a la empleada, entabló el siguiente dialogo:

Amigo:” ¿Me saca un número más grande?”
Empleada:”Hay más pequeños”
Amigo” ¿Tiene otro color?”
Empleada:”Es el único que hay”
Amigo:”Quizás en otra horma”
Empleada:”Está todo agotado”

En el tiempo que duró este breve dialogo, la, ¿podemos llamar vendedora?, no hizo mención de realizar alguna consulta, algún gesto, que disimulara su falta de interés en atender las demandas de su cliente.

Llegado este momento, nuestro amigo, mirando fijamente a la empleada, le dijo: “¿Verdad que no quiere vendernos ningún zapato?”. Y ante el silencio de la misma, cogió a su mujer de la mano, y diciéndole, “ves el porque”, salieron de la tienda.

El se preguntaba y nos preguntaba, que estaba ocurriendo desde hacia ya bastante tiempo, para que esta escena se repitiera con tanta frecuencia. Caeríamos en un grave error, si pensáramos que esto es general, y que ocurre en la mayoría de los establecimientos, pero si que es verdad, que ocurre demasiadas veces, y esto dio pie para que cada uno de nosotros opináramos y diéramos nuestras razones.

“¿Estaba la tienda muy llena, y la empleada se sentía agobiada?”. No, en la tienda no había otros clientes. “¿Tenía un mal día, por algún motivo físico o mental?”. En cualquier caso los clientes no tenían culpa alguna. “¿No estaba conforme con las condiciones de trabajo que ella tenía?”. Debería solucionarlo con su empresa, antes de que su malestar trascendiera a los clientes. “¿Sería la empresa la que tendría que estar al tanto de lo que ocurría, antes de que se llegara a esta situación?”. “¿Las relaciones entre empresa y trabajador, han cambiado tanto desde que nosotros empezamos a trabajar (todos somos jubilados), que no las entendemos?”. “¿Ya no existe aquel orgullo de la tarea bien hecha, del trabajo bien terminado, del sentimiento de que la empresa estaría contenta con nuestra labor, y en su reconocimiento estaba parte de nuestro salario, si no monetario si moral?”.”¿Esto pasa solo cuando se tienen pocos años, o afecta a todas las edades?”. Estas y muchas cuestiones más salieron en la conversación, en la que se vertieron también las más variadas opiniones, que confirmaron que el fenómeno está aquí y que afecta a todos los aspectos de la vida diaria.

Querría concluir insistiendo una vez más, en que opino que esto no es general, y que nos encontramos más veces con aspectos positivos que negativos, como tiene que ser en buena ley, pero no por ello no debamos de poner todos de nuestra parte, para que esto no prolifere, más bien al contrario, que cada uno de nosotros nos esforcemos en erradicar estos males de nuestra sociedad.

Cada vez que me enfrento a una situación parecida, en el que interviene el comportamiento humano, no puedo dejar de pensar, en que la solución está en la educación desde la más tierna infancia, y no solo en la escuela, que también, sino en el hogar, que es, según mi modesta opinión, donde se forma la persona, tanto para lo malo como para lo bueno.

Y tu, amigo lector, ¿Qué opinas? Francisco

1 comentario:

Lola dijo...

Francisco me parece que exageras, no hay tanta gente así, de vez en cuando te encuentras con alguien, pero también hay muchas personas muy responsables.
Seguiré visitando tu Blog porque suele gustarme lo que escribes aunque esta vez discrepe algo contigo.
Un abrazo Lola.