domingo, 9 de octubre de 2022

 

¡POBRE MUNDO OBRERO!

 

 Se murió Paco y nos creímos libres, a pesar de las mentiras.

Llegó Le Pen a Francia, apareció Bolsonaro en Brasil y todos contentos porque le votan hasta futbolistas ¡Alla ellos!

Votaron a Trump, a Jonhson, Orban, Marawiecki…

Putin se perpetuó en el poder.

Aceptamos a los ayatolas, a los talibanes y demás déspotas asiáticos y africanos cuidadores de la materia prima de los neoliberales del mundo.

Algo floreció en América latina pero pronto se torció, en Chile se revolvieron contra lo que votaron.

Y aquí en nuestra España cañí todos metiendo la cabeza bajo tierra sin querer verle las orejas de ese lobo que lleva mostrándose varios años ya, aunque algunos dicen, creo que con razón, nunca se fueron ¿realmente somos tan analfabetos sociales o los medios de comunicación hacen muy bien el trabajo que se les encomienda?

 China le gana la batalla tecnológica a EEUU ¿Cómo osan?

Europa se mira el ombligo sin saber que pasa bailando al son que le marca el yanqui.

 Nos suben los precios, nos asustan con una guerra, nuclear, en las puertas de casa. Quizás la pandemia duró poco y hay que ganar tiempo para hacer los cambios necesarios para privatizárnoslo todo.

 Como no teníamos bastante, llega Italia y vota al fascismo y los suecos llaman a la puerta de la extrema derecha.

¿No os parece que volvemos un siglo hacia atrás?

¡Ah es verdad! Que no leéis, que no conocéis vuestra propia historia reciente.

La historia desde que nacieron vuestros abuelos con sus luchas y sus miserias, hasta hoy.

Tenéis bastante con el reggaetón, TikTok, Instagram, las cañas y tapas

¿Para qué más? ¿Para qué pensar?

¿Para qué votar? Si total todos son iguales

 ¿Dónde están los que tienen que hacer reaccionar a los desilusionados?

¿Dónde están los que querían educar a los obreros y darles las mismas oportunidades que a los ricos?

¿Realmente quieren revertir esta situación?

Evidentemente, pensar y estudiar es el arma más poderosa contra la sumisión en la que habéis entrado y que cada día os analfabetiza más.

La mitad habéis decidido votar en contra vuestra,

la otra mitad ni os molestáis en dar vuestra opinión en las urnas.

Unos porque os han metido el miedo en el cuerpo sobre unos seres humanos que huyen de las guerras y la miseria y son esclavizados en nuestros campos y que, vosotros, podáis comer frutas y hortalizas frescas.

Los acusáis de robaros un trabajo que, vosotros, no queréis hacer.

Otros, porque os convencieron de que votar no sirve para nada.

Lo malo es que a veces tenéis razón ya que las constantes peleas de gallitos en la izquierda acaban minándonos la esperanza de un mundo justo.

Mientras, los otros con sus mentiras, diarias, si están unidos.

 ¡No pasa nada! Os hipotecaréis para que os operen de apendicitis o directamente moriréis por carecer de medios económicos para un tratamiento oncológico, vuestros hijos y nietos no estudiaran serán los sirvientes de los pudientes poniéndoles las tapas y las cervezas de vuestra libertad, sin cobrar un misero euro.

 ¿De verdad queréis eso?

¿No tienen derecho vuestros hijos a estudiar, a vivir?

¿No tienen vuestros hijos derecho a un trabajo digno?

 ¡Que pena de país, que pena de continente, que pena de mundo!

 Pero no pierdo la esperanza de que algunos podamos haceros pensar, nunca adoctrinaros. Todo debe empezar en los barrios, en los pueblos. Ser conscientes de lo que está pasando de lo que quieren hacer con ellos, y posteriormente elegir su destino con conocimiento de causa.

 ¿Qué vida os merecéis?

¿La de insumisos o la poder tener las mismas oportunidades que los niños ricos?

 ¡Pensadlo y actuar en consecuencia!