Estoy en casa, son las dos y media, más o menos, del mediodía, y casi de pasada escucho la voz de un locutor, que dice: “Y hoy, en nuestra mesa de la tertulia, nos acompañan estos tres profesionales, que nos ayudaran, con su experiencia, a entender que habría pasado si Al Gore, hubiese ganado las elecciones en EEUU”.
La verdad es que, como dicen en mi pueblo, me quedé de muestra, porque la entrada del tema, si era tratada con gusto e inteligencia, podía dar para mucho, y la seguí lo mejor que pude. Cierto es, que desde el primer momento, parece que estaban bastante de acuerdo en el análisis de los acontecimientos, que llevaron a la derrota del candidato demócrata en las elecciones, tanto los dos españoles , como el tercer comentarista que era norteamericano. Todo se decidió, después de muchos tiras y aflojas, por un puñado de votos (se habló de no más de 500), que tuvo más el republicano, en un estado, Florida, que, mire usted qué casualidad, estaba gobernado por su hermano, y que a lo que parece, nunca se ha llegado a saber cuántos fueron los votos que uno y otro habían conseguido, puesto que hubieron irregularidades de todo tipo, hasta el extremo de que se tuvo que recurrir al Tribunal Supremo, para que fuese quien decidiera en última instancia, quien era el ganador; como ya sabemos todos y para la desgracia del mundo entero, dieron por ganador a Bush.
A través de todo el debate del programa, parece ser que quedaron meridianamente claras, varias cosas:
1) Que en el recuento de votos de todo el país, los demócratas obtuvieron mayor número.
2) Que a pesar de ello, debido a la ley electoral, no fue suficiente.
3) Que, hasta los más allegados a Bush, sabían que podía pasar por ser el presidente más mediocre que hasta entonces había habido, por no decir directamente el peor.
4) Que todos reconocían que había llegado más a la gente, por ser más populista, puesto que su capacidad intelectual no daba para más.
5) Que su contrincante perdió muchos votos, sobre todo en los debates en televisión, porque era un intelectual, y conectaba peor con las masas.
6) Que el ganador lo fue por el voto masivo del pueblo más profundo y del más fanáticamente religioso.
7) Que lo ocurrido en Florida, fue decisivo, pero también, tramposo, oscuro y que como en otras ocasiones en ese país, no se ha llegado a saber bien lo que allí pasó, y parece ser que será muy difícil que se sepa.
8) Que, por resumir mucho las causas, y se dijo de manera clara en la mesa de debate, el pueblo norteamericano, en su inmensa mayoría está muy desinformado, y lo que es peor, no le importa.
Sea como fuere, ya tenemos presidente, ¿y ahora qué? Y aquí llegamos a la pregunta que dio motivo al debate. Y de nuevo hubo un consenso en cuanto a que la historia hubiera sido otra muy distinta si hubiera ganado el candidato demócrata. Se partía con el conocimiento y la práctica del primer mandato de un presidente que, nunca tuvo ninguna autoridad, porque el verdadero poder estaba en manos de su camarilla, empezando por el siniestro vicepresidente, y siguiendo por los dueños de las petroleras, que fueron los que directamente llevaron a la nación, pero también al resto del mundo, a una guerra innecesaria, cruel, mentirosa, que ha causado un daño terrible, ojala que no sea irreparable, primero a Irak, y después al propio pueblo norteamericano, y en último lugar a todas las naciones que, de una u otra manera se han visto implicadas en el conflicto. (Aquí debo decir, que en algún caso con el beneplácito y la alegría del mandatario de turno). Una guerra que como digo no ha servido para otra cosa que para el mayor enriquecimiento de unos pocos, los que la proyectaron y planearon, y el dolor para, prácticamente toda la humanidad. Y si no, démonos cuenta de cómo estamos en todas partes; los odios se han exacerbado de tal modo, que todos somos enemigos de todos; todos tenemos miedos de todos; todos estamos pagando las consecuencias de las mentiras que fabricaron para justificar sus acciones. En resumen el mundo es infinitamente peor, que antes de la llegada de este disminuido intelectual, y su banda de asesinos, al poder.
Al llegar a este punto, recuerdo la imagen que se me quedó grabada, del día de la toma de posesión del nuevo presidente Obama. Allí estaba el antiguo vicepresidente en una silla de ruedas, viejo, invalido, aparentemente acabado físicamente, y yo me preguntaba: ¿Qué puede tener este ser, que no se como calificar, pero desde luego no humano, porque de humano nada de nada, para verse como se ve, y seguir pensando solo en acaparar poder y riquezas, a costa de tanto sufrimiento ajeno?
Todo esto ya ocurrió y según los comentaristas no hubiera ocurrido de ser otros los resultados de las elecciones. Yo estoy totalmente de acuerdo con ese criterio, pero lo que me llamó más la atención de todo lo que dijeron, fue que el pueblo americano, en su inmensa mayoría no presta atención a las consecuencias de sus propias acciones, a su manera de votar, que están en otros “intereses”, y ante esto me surgen dos preguntas, para mi muy inquietantes:
¿Cómo son esos otros intereses, y sobre todo quien o quienes son los que animan a la gente a que se decanten por estos, olvidando los más principales y decisivos de sus vidas?
Que esto ocurra en la nación más potente del mundo, la más poderosa, la que más influye en la inmensa mayoría de la humanidad, ya es preocupante, pero:
¿También se dan estas mismas circunstancias en nuestra patria?
A mi me da mucho que pensar, ¿y a ti?
Francisco
domingo, 25 de abril de 2010
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